Cuando alguien piensa en hacerse una casa, suele empezar por lo que ve: el estilo, los colores, los materiales. Pero antes de todo eso hay algo más sencillo y más importante: saber cómo vives tú.
Estas doce preguntas no tienen respuesta correcta, ni hace falta que las respondas todas de una vez. Coge un folio o abre las notas del móvil y escribe lo primero que se te ocurra. A menudo, las respuestas más espontáneas son las más sinceras.
1. La casa donde vives ahora: ¿qué te gusta y qué no? Esta es, quizá, la pregunta más útil de todas. Piensa en los pequeños detalles del día a día: la estancia donde te sientes más a gusto, la que no usas nunca, el rincón que siempre acaba lleno de cosas, el sitio donde no sabes dónde dejar las llaves. Lo que te estorba cada día es una pista muy clara de lo que no quieres repetir.
2. ¿Quién va a vivir en ella? ¿Cuántas personas sois ahora? ¿Y dentro de unos años? Cuenta a todos: la pareja, los hijos, quien pueda venir a vivir una temporada y también las mascotas, que también necesitan su sitio.
3. ¿Cómo es un día normal en tu casa? Desde que te levantas hasta que te acuestas, ¿por qué estancias te mueves más? Piensa en tu rutina real, no en la que te gustaría tener. Hay quien cocina cada día y quien casi no enciende el fuego; hay quien vive en el sofá y quien casi no se sienta.
4. ¿Dónde pasas más horas? ¿En la cocina, en el salón, en la habitación, delante del ordenador? Las estancias donde pasas más tiempo son las que más tienen que funcionar bien. Las demás pueden ser más sencillas.
5. ¿Trabajas o estudias desde casa? Si es así, ¿necesitas un rincón o una habitación propia, con algo de tranquilidad? Y si sois dos personas que trabajáis desde casa, ¿os hacen falta espacios separados o os va bien compartir uno?
6. ¿Cuánta gente recibirás? ¿Haces comidas familiares, vienen amigos a menudo, o prefieres una casa más recogida? Si vienen visitas que se quedan a dormir, ¿dónde querrías que durmieran?
7. ¿Tienes aficiones que piden espacio? Música, deporte, bricolaje, pintura, lectura… ¿Algo que necesite un sitio fijo, que ocupe mucho o que haga ruido? Merece la pena pensarlo desde el principio, porque suelen ser las cosas que acaban «sin sitio» en casa.
8. ¿Qué tipo de calma buscas? ¿Necesitas silencio para dormir? ¿Prefieres que las zonas de descanso queden alejadas de las más activas? Piensa en las horas del día que son más tranquilas y en las que no.
9. ¿Cuándo quieres tener más luz? ¿Por la mañana, por la tarde? ¿Hay estancias donde te gustaría que entrase mucha claridad y otras donde prefieres penumbra? Piensa en cuándo usas cada espacio y en qué luz te gusta tener en él.
10. ¿Hay cosas grandes que tengas que guardar? Bicicletas, equipamiento deportivo, maletas, herramientas, la ropa de cada temporada… ¿Dónde te gustaría tenerlas? Si no lo piensas, a menudo acaban por medio.
11. ¿Todo el mundo podrá moverse por la casa con comodidad? Piensa en quien vivirá en ella o la visitará: niños pequeños, personas mayores, alguien que a veces va con carrito, muleta o carro de la compra. Una casa cómoda es la que funciona bien para todos, no solo para el día de hoy.
12. ¿Cómo te ves dentro de diez años? Los cambios de vida (una familia que crece, un cambio de trabajo, alguien mayor en casa) hacen cambiar lo que necesitamos de un espacio. No hace falta adivinarlo todo, pero merece la pena imaginarlo un poco.
Qué hacer con las respuestas Cuando lo tengas apuntado, prueba a clasificarlo en tres columnas:
- Imprescindible: lo que no quieres dejar de tener de ninguna manera.
- Me gustaría: lo que te haría feliz, pero puedes vivir sin ello.
- Puedo prescindir: lo que te dijeron que «hay que tener», pero a ti no te dice nada.
Por ejemplo, para alguien que trabaja desde casa, «un rincón tranquilo» puede ser imprescindible, mientras que «una tercera habitación de invitados» puede ser un «me gustaría».
Un truco Si lo haces con alguien más (tu pareja, la familia), responded cada uno por separado y comparad las listas después. A menudo salen cosas que no sabíais que la otra persona valoraba, o cosas que veis de manera muy distinta.
Para terminar No hace falta que lo tengas todo claro. Una lista sencilla de cosas que te parecen importantes y otras que no tanto ya es un buen punto de partida. Cuando hables con alguien sobre tu proyecto, será una forma mucho más fácil de explicar qué buscas que empezar por el estilo o los materiales.





